
Vamos dejando que nuestros cuerpos se encuentren, exploren los rincones de la humanidad, fluyan los pecados en nuestra realidad y sin pensarlo bebamos los jugos de la eternidad. Juntos apagaremos la luz de la santidad y llegaremos a lo mas profundo de esa oscuridad, y sin darnos cuenta nuestros rostros se deformaran al estado placentero de la inmortalidad... y solo serán segundos que ni el mismo "tiempo" podra explicar sobre la evolución de la fusión de estos cuerpos.
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